martes 17 de febrero de 2009

LO INIMAGINABLE SUCEDIÓ: SE LEVANTARON LAS EXCOMUNIONES.

Hola a todos. Ciertamente escribo esto a casi un mes de que se publicara el decreto por medio del cuál fueron revocadas las excomuniones a los cuatro obispos de la FSSPX, consagrados por D. Marcel Lefebvre, asistido por D. Antonio de Castro Meyer.
He reflexionado mucho sobre el hecho, y por ello he dedicado este tiempo a valorar no solo la acción que tuvo lugar el 21 de enero, sino también el desarrollo que ha mostrado a lo largo de estas semanas.
No se si alegrarme o no, hablo honestamente, siempre he deseado que vuelva la tradición a la Iglesia, he orado para que volvieran estos obispos a la plena comunión, pero también he alzado siempre la voz para que se haga valer, sobre toda circunstancia, la palabra del Sumo Pontífice.
El Santo Padre ha cedido en todo, y la fraternidad no ha sido capaz de ofrecer los puntos concretos para llevar a cabo un diálogo sobre el Concilio, responde de manera ambigua sobre la aceptación del mismo, e incluso a cada oportunidad que se presenta, Mons. Fellay reafirma su postura de que el Vaticano II es una cuestión de cambio, trastorno de la fe.
¿Que ha aportado la FSSPX a la Iglesia? Con el Summorum Pontificum ya estaba rescatada la Tradición Litúrgica, con los nombramientos en la Doctrina de la Fe, con el relevo gradual de los modernistas, es lógico pensar que en este mismo pontificado la Tradición volvería de modo inminente. Sin negar el magisterio de anteriores Sucesores de Pedro el Concilio se reinterpretaría, no se negaría, se aplicaría correctamente, se reafirmaría la unidad continúa de la fe, que por malas aplicaciones del Concilio, parece haberse roto.
Sin embargo esta situación nos coloca de nuevo en una crisis de autoridad, el Santo Padre ha decidido poner fin a un cisma, mientras los cismáticos siguen sosteniendo que el magisterio actual de la Iglesia está en ruptura con la enseñanza milenaria de nuestra Santa Madre. Es decir, han vuelto a la comunión cuatro obispos que sostienen enseñanzas contrarias a las que el Sucesor de Pedro Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II transmitieron con toda su autoridad, emanada de su propio oficio, a la Iglesia Universal.
Luego de los movimientos hábiles del Santo Padre no contemplaba ya esta posibilidad, no era necesaria en lo absoluto. Descontentos al interior de la Iglesia, y no sólo de modernistas consumados, sino también de otros respetables prelados, críticas duras al card. Castrillón avivadas por los comentarios de Mons. Williamson, que necesitan un apartado especial, fracturas inminentes también al interior de la propia fraternidad. No veo nada claro el panorama, sólo inconformidades por todos lados y una Iglesia en dónde la comunión puede darse sosteniendo diversas verdades de fe.
De cualquier modo, debemos obediencia a SS. él es quién decide lo mejor para la Iglesia, pero si me parece por demás injusto que mientras D. Licinio Rangel y D. Fernando Areas Rifán, que mantienen la misma línea de la FSSPX, fueron forzados a firmar un documento dando plena validez al Concilio, a Mons. Fellay y colegas no se les exija lo mínimo, e insisto, el problema ahora no es el Concilio, sino la crisis de autoridad que este hecho provoca. No olvidemos que hubo ciertos rumores publicando que la firma del dicho documento ya habría sido consumada por Mons. Fellay, sin embargo: nada oficial.
En fin, seguimos en la misma confusión, aunque ya no pesan las excomuniones, la situación canónica sigue sin estar regulada, de modo que el decreto papa solo sirvió, aparentemente, para confirmar que había un estado de necesidad en aquel lejano 1988 y que quizá el Concilio entero sea una mentira, y en el peor de los casos que los nuevos ritos de los Sacramentos son inválidos. Obispos en comunión sin situación canónica regulada ¿no era mejor dar una solución a esto antes de firmar el decreto?.
El Santo Padre es un hombre inteligente y sabe como manejar asuntos de modo cauteloso y astuto, pero por ahora no alcanzamos a distinguir con claridad cuál es objetivo que se planteó en este asunto el papa Ratzinger, pese a ello nos abandonamos a sus sabias decisiones.
Que Dios nos ampare, para que la Unidad, ya de por sí lacerada de la Iglesia, no termine al fin como una pared cuarteada, dónde sigue formando un todo pero sin ser lo que debería de ser.
¿Que pasará con los obispos? ¿Qué estatus canónico se les otorgará? ¿Williamson también volverá a la comunión? ¿Que fracción de la fraternidad querrá volver a Roma?
¡¡¡HAGAN SUS APUESTAS¡¡¡

martes 6 de enero de 2009

MISA TRADICIONAL EN LA CATEDRAL METROPOLITANA: UNA CRONICA PERSONAL

Ahora sí, lo prometido es deuda, luego de la publicación de la entrada anterior, ahora si, aquí les presento mi crónica personal de la Misa de siempre, que tuvo lugar el 30 de diciembre en la Catedral Primada de esta Arquidiócesis de México, la primera a la que asistí a mis 22 años de vida.
He permanecido fuera del DF desde el primer día de la novena de Navidad hasta el día 28 de diciembre del año pasado, es decir 12 días fuera del mundo del ciber espacio, de los correos electrónicos y de las noticias del mundo de la Tradición. De modo que fue hasta el 28 de diciembre cuando en el sitio CREER EN MÉXICO, me he enterado de la celebración, según la forma extraordinaria del rito romano, tendría lugar en la catedral de mi ciudad. Me ha dado un salto enorme el corazón y de inmediato invité a mis amigos y familiares más cercanos.
El día 29 he salido a tomar un café con un amigo muy cercano, hemos conversado sobre la Tradición y concertamos la cita a las 10:50 am. del día 30 de diciembre.
Durante la noche del 29 he preparado la ropa adecuada para tan grande ocasión, revisé el calendario litúrgico, fiesta de la Sagrada Familia, ornamentos blancos (corríjanme si me equivoco).
Por la mañana he realizado las prácticas cotidianas, he aseado la casa, tomé una ducha y a las diez de la mañana salí en el transporte público hacia el Zócalo de la Ciudad de México, tan lleno de una "Navidad" sin Cristo. En el camino me percaté de que había olvidado el misal, pensé que iba a ser un gran obstáculo asistir sin el a Misa, pero ya era tarde para volver.
Ya en catedral entre hasta el altar de los Reyes, ahí me informaron que en breves momentos nos harían pasar, era increíble ver las sotanas y los roquetes encendiendo candeleros, colocando el Cristo y las Sacras en el Altar, nunca en una misa Novus Ordo hemos visto eso, todo hecho con reverencia y devoción, nada que ver con nuestras parroquias invadidas por laicos sin el mínimo respeto hacia la Iglesia y el Santo Sacrificio.
Finalmente a las 11 am se abrieron las vallas y me acerque hasta el centro del altar, mi amigo aun no llegaba, pero no quise ya utilizar el teléfono celular dentro de la Catedral.
El padre Romo y el ceremoniero de Catedral dirigieron breves palabras a la concurrencia sobre la forma extraordinaria, luego de ello me he acercado hasta el barandal del comulgatorio, del lado del Evangelio, finalmente llegó mi amigo y casi al instante comenzó a sonar el órgano y a vislumbrarse la procesión.
NO sabía qué hacer, no tenía el canto del Introito, de modo que únicamente pensé en el gran misterio del Verbo hecho carne, mientras la procesión solemne avanzaba al sagrado Altar. En el momento del Confiteor, que gracias a Dios lo conozco, pedí perdón a nuestro Señor, a los ángeles, a los santos, por mis propios pecados y por aquellos enemigos de la Tradición.
Sentí una alegría inmensa cuando el sacerdote entró ya purificado al altar, ahora sí estábamos listos para participar de tan grande Sacrificio. Pude cantar el Kyrie, el Gloria y me uní a la Colecta.
Después escuchamos la Palabra de Dios, la epístola, el gradual el Evangelio, ciertamente no entendí todo, pero los había revisado la noche anterior y recibí gustoso las palabras del Evangelio.
Luego vino un hermoso sermón de Padre Romo, nos hizo captar la grandeza de la Misa de siempre. Hemos ofrecido la víctima santa al Padre Eterno y nos hemos unido con Cristo para dar gracias por sus dones inefables, y durante el canon he sentido como tenía lugar la actualización del Calvario, con gran respeto y emoción hemos visto la elevación, el Sanctus y el Agnus fueron los cantos que acompañaron estos momentos.
La comunión, de rodillas, con tanta fe que hoy es raro ver, todos con la mayor devoción, fuera de espectáculos o de meros sentimientos efímeros.
Para finalizar recibimos la bendición del Padre Romo, y con gran alegría por haber sido alimentados con el Pan de los Ángeles hemos abandonado la catedral.
No quise arruinar ese momento tan especial para mi tomando fotos, por eso no las tengo, pero luego de estar por primera vez en mi vida en la Misa Tridentina, puedo decir que la reforma fue un grave error, y que sólo en la Misa de siempre se haya la solución para que la Iglesia vuelva a ser también la Iglesia de Siempre, no la locura modernista que propició el Vaticano II.

martes 30 de diciembre de 2008

DEO GRATIAS¡ MISA TRADICIONAL EN EL ALTAR DE LOS REYES EN LA CATEDRAL METROPOLITANA

HOLA A TODOS...
CON GRAN ALEGRÍA Y CON ALGO DE VERGÜENZA (porque nunca había vivido algo asi) LES PLATICO QUE HOY, EN LA CATEDRAL DE LA CIUDAD DE MÉXICO ASISTÍ POR PRIMERA VEZ A LA CELEBRACIÓN DE LA SANTA MISA SEGÚN EL RITO DE SAN PIÓ V, EN SU FORMA "SOLEMNE", CON CANTO, DIACONO Y SUBDIÁCONO, Y HA SIDO LA MEJOR MISA QUE HE VIVIDO Y PRESENCIADO EN MIS 22 AÑOS DE VIDA.
DOY GRACIAS A DIOS, A D. NORBERTO RIVERA, A FELIPE ALANIS, A LA FSSP Y AL PADRE ROMO POR HABERME DADO LA OPORTUNIDAD DE PRESENCIAR ESTE SAGRADO RITO EN EL ALTAR MAS BELLO DE MÉXICO.
LUEGO LES COMPARTIRE LOS DETALLES DE MI PRIMERA EXPERIENCIA DIRECTA CON LA TRADICIÓN, Y DÉJENME LES DIGO QUE REAFIRMO LUEGO DE ESTAR EN ESTA MISA TODO LO QUE HE ESCRITO EN ESTE BLOG.

lunes 1 de diciembre de 2008

Flor....Ahora que estamos próximos a la fiesta de la Inmaculada

Hola de nuevo, en esta ocasión quiero presentar un cuento que escribí hace poco, no sé cuál será su reacción, pero lo escribí tratando de reflejar lo más fielmente posible nuestra fe. Espero les guste, lo disfruten y lo compartan si creen que vale la pena.

Algunas veces las flores nos cuentan en sus historias los secretos más hermosos que la razón no alcanza a comprender. Siendo tan pequeñas son capaces de transformar por completo el rumbo de la humanidad. Esta es una de esas bellas historias, no solo eso, es la más bella historia que sobre una fragante flor pueda escribirse, nunca tendrá el universo flor más candorosa que ésta...
Amanecía... el lucero matinal anunciaba ya el nacimiento próximo del sol. Un jardinero, sabio, ha tiempo tiene preparado el jardín dónde plantará él mismo una linda azucena, pura, cuál jamás ha existido otra. Y así fue. Cuando el sol estaba ya próximo a brillar sobre el mundo se levantó esa pequeña flor, algo adormilada, entre todo el jardín preparado desde el comienzo de la humanidad.
Creció así la bellísima flor, los días transcurrieron, y a ciencia cierta nunca se supo que flor desconocida es este prodigio... azucena por transparente, rosa quizá por su misticismo, lirio tal vez por sus diversidad y su singular de belleza.
Amaneció, muchas veces la flor contempló extasiada el prodigio del nacimiento de la luz, pero ahora había algo diferente... un rayo ligero, una luz blanca, transparente y a la vez cegadora se posó sobre la blanca azucena, y la belleza de la que ya era poseedora, cual ninguna otra criatura, adquirió mas brillo, mas claridad. Siendo una flor entre tantas otras que el jardinero hábil había plantado resplandecía ahora alta, con nuevo esplendor, era otra. El jardín entero conocía, puede ser que de forma velada todavía, que ahora en esa flor, una entre tantas, pero singular, se encontraba el arcano más sagrado, escondido en los pétalos fragantes de la flor estaba contenido el universo en sí. ¿Era eso posible? Puede haber dudas, pero fue real, una pequeña rosa fue la escogida para resguardar el universo entre los pétalos que él mismo quiso darle.
La rosa, inocente y frágil, hallábase confundida, no sabía con certeza que fuerza misteriosa se había apoderado de ella. Hasta que luego de algún tiempo el universo que ella llevaba dentro fue haciéndose pequeño, tan pequeño como ella... y brotó un retoño, hermoso como la madre. ¿Quién ha dado la belleza a quién? no importa eso ahora, juntos eran una estrella que brillaba para disipar la tiniebla que, amenazante, se extendía sobre el inmenso mar, sobre el firmamento.
Y la estrella alumbró, pero los cardos, que también florecían en la misma tierra han tenido celos de ver tan refulgente flor. Han lanzado sus espinas sobre ella y sus gruesas raíces han arrojado al lirio místico a los confines del jardín, lejos de la tierra fértil que vio nacer tan grande prodigio. Lejos del jardín está ahora la azucena, abandonada del jardinero quizá. Pero pese a ello no pierde su virtud, enmedio del desierto sigue brillando alta y fuerte. Las noches frías no consiguen quemarla, ni el calor sofocante del día puede marchitar su hermosura. Allí permanecerá, hasta el tiempo determinado para que el universo, que en forma de retoño nació, comience a crecer... y todo vuelva a ser uno con él.
No es fácil conocer el tiempo según el cuál se mueve la infinitud, pero el día llegó, sucedió. Y el retoño fue alejado del lirio inmaculado. La rosa era la misma, era feliz, aunque conocía también el dolor, pero conocía sobretodo la magnificencia con que el retoño habría de restaurar todo el jardín a la belleza originaria que poseyó.
Plantada de nuevo, en la tierra en que conoció la primera luz, transcurrió una vida sin sobresaltos, dulce, y con savia excelsa siguió siendo la misma flor, el malvón común que mereció ser portador de la divinidad... más antigua que todo, pero siempre nueva.
Hasta que un día sucedió lo inimaginable, vio elevarse al retoño que ella hizo florecer, pero no se elevó triunfante, era más bien desconcertante... desde cualquier lugar se le podía ver, seguía siendo radiante, pero sus pétalos eran ahora raudales de dolor, estaban traspasados, mutilados... del corazón del retoño un río de color tan intenso como el granate corría hacia todas direcciones y volvía fértil lo que a su paso encontraba. La rosa contemplaba atónita el prodigio, hasta las raíces profundas de los más diversos seres eran liberadas poco a poco, veían la luz y florecían, los espinos se marchitaban al contacto con el río, pero algunos renacían en formas bellas e inigualables.
Y la azucena, la blanca azucena, quiso ser también partícipe de tal maravilla, unió su débil cáliz al corazón del que manaba el líquido tan venturoso... ella misma regó con el agua de sus lágrimas la flor que pendía en lo alto, y con esa agua limpia pudo continuar hasta consumar su propio destino. El agua de la flor fue el sustento que apagó la sed, de aquellos que tristes, lloraban por la suerte que la maldad preparó al propio universo.
Luego todo fue oscuridad... el tiempo parecía haberse detenido en un segundo infinito. La flor que se mostraba gloriosa y vencida en lo alto desapareció a vista de todos. La buscaron pero no la encontraron, la llamaron, m{as nunca respondió. Quiso la alegría ocultarse bajo la tierra, porque luego de breves sufrimientos resurgió... lacerada aún por la miseria con que fue tratada, pero con un cuerpo renovado. Se escondió la inmensidad en los pétalos de una rosa, luego, bajo la tierra, y finalmente se convirtió en una esfera de luz. Poco a poco ascendió hasta volver a tomar el lugar que le pertenecía, porque es anterior a todo. Desde allí dejó, para el jardín que él mismo había regado, los pétalos que fueron mutilados, y el río púrpura con que devolvió la belleza a todo.
La azucena al fin comprendió el misterio aquel del que fue objeto hace ya muchos años. Y no podía dejar de maravillarse por haber sido portadora de tan grande sol. Continúo de nuevo su dicha, y los que perdieron de vista al retoño, encontraron en la flor el consuelo y la esperanza.
Llegó finalmente el día indeclinable, el precioso lirio, fatigado por los años durmió... no dejó a un lado su belleza, durmió profundamente, con paz y serenidad.
En un lecho de follaje verde, y rodeado por los más finos ropajes de las flores más sublimes, el bello lirio permaneció quieto.
El jardinero contempló el dulce sueño de la flor escogida que él mismo plantó, y no pudiendo dejar que tal belleza se perdiera, quiso tomarla en sus manos, la alejó del bendito lugar dónde había reposado, y de nuevo apareció la primera luz, blanca, centellante, divina... un sol inmenso hizo que la rosa pura se erigiera de nuevo, cuan bella y graciosa fuera cuando la plantó. Luego algo sucedió, el universo que ella contuvo comenzó a tomarla... como el más puro incienso que se quema sobre un altar, el lirio precioso comenzó a ascender, dejaba una estela del olor más exquisito que jamás la tierra haya visto, era su esencia blanca, fue coronada con las piedras preciosas más hermosas que el mismo infinito posee...fue asociada para siempre, esta rosa mística, al misterio del universo.
Muchos aún creen en la historia del lirio, otros dicen que es ficción, algunos piensan que jamás milagro semejante puede ocurrir. Pero fue real. La rosa pasó a la inmortalidad, sólo nos dejó a sus congéneres para acordarnos de ella.
A lo largo de los milenios la gente sabia ha tratado de inventar un nombre que pueda contener la maravilla y gloria que la flor poseyó...Lirio de los valles, Rosa de Jericó, pura como Azucena. Su nombre, dicen, era Mariam, Myriam, María... Ella es leyenda para muchos, pero ahora arde en la eternidad asociada por siempre a su Creador.

jueves 27 de noviembre de 2008

GRACIAS A TODOS

Con gran alegría hemos superado en esta semana las MIL visitas a este pequeño rincón de la Tradición. Gracias a todos los que voluntaria o involuntariamente han contribuido a la realización de esta meta.
Seguiremos de pie, luchando en defensa de la Santa Iglesia Romana, combatiendo el veneno modernista y llevando la Tradición hasta el confín de la Tierra. Un día lo lograremos.
CRISTO VENCE, CRISTO REINA, CRISTO IMPERA.

lunes 3 de noviembre de 2008

¿SE LEVANTAN LAS EXCOMUNIONES DE LEFEBVRE Y SUS OBISPOS?

Hola de nuevo, pues un nuevo rumor se ha desatado en los pasillos del Palacio Apostolico, al parecer, se encuentra ya sobre el escritorio del Santo Padre el decreto que levantaria, o mas bien, rectificaria, el pasado decreto de excomunion que pesa sobre mons. Marcel Lefebvre y los cuatro obispos que fueron consagrados por manos del obispo emerito de Tulle.
Rumor, solo es un rumor, pero Summorum Pontificum, tambien comenzo como un rumot, muchs apostaban que nunca se liberalizaria la Santa Misa Tridentina, y hacian los peores pronosticos si esto llegaba a suceder. La realidad fue otra, el rumor se hizo efectivo, y con algunos problemas pero el Papa tomo firme el timon de la barca y no ha habido hasta la fecha nada de las cosas catastroficas que los modernistas anunciaban. Rumores, pero mas vale no echarlos en saco roto, rumores que ponen a temblar a cualquiera, incluso a mi, que siempre me he manifestado contra en Concilio.
Me manifiesto contra el Concilio, pero nunca contra el Papa, por eso mismo si Benedicto XVI levanta asi como asi la excomunion a los obispos, pues estaria contradiciendo a sus predecesores, o sea, haria lo mismo que hizo el Concilio, romper con la Tradicion.
Quiero decir, si se levanta la excomunion se aceptaria el estado de necesidad, que derivo en las consagraciones, y si se acepta el estado de necesidad se acepta que Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II estan equivocados, se acepta que el Espiritu Santo abandonó a la Iglesia cuarenta años (cosa que no puede suceder, según nuestra propia fe. De modo que es una situación comprometida, el propio Pontífice se estaría declarando sedevacantista.
Pero supongamos que los obispos Lefebvre piden sea levantada la excomunión, el papa acepta y las cosas...¿se arreglan?...lo dudo, por lo menos Tissier de Mallareis no aceptará volver a la comunión con Roma, tal vez Fellay y la mayoría de la fraternidad lo hagan, pero los disidentes habrían ya causado una fuerte crisis de autoridad al interior de la Fraternidad. Por otro lado Roma puede aceptarlos y confiarles el pastoreo de algunas diócesis, pero ¿Se les exigirá que utilicen la llamada nueva evangelización? o seguirán siendo una Iglesia paralela dentro de la Iglesia. Es decir, aún volviendo a la comunión seguirán siendo vistos como disidentes. Mejor sería reformar primero la liturgia, de modo que el rito nuevo y el tridentino no sean tan dispares, y logren ambas partes aceptarlo de buen agrado.
Y si se levantara la excomunion, ¿Mons. Lefebvre también estará incluido en la lista?, difícil pregunta, los consagrados pueden retractarse y acordar con Roma, pero el consagrante...¿Quién hablará por él? ¿Quién puede desdecirlo ahora del estado de necesidad que alegó hace 20 años?...¿O el Papa se arriesgará a poner en duda la autoridad de sus predecesores?.
Estamos ante una situación difícil, solo el tiempo dirá la verdad, pero lo veo muy complicado. Creo que para el Santo Padre es mejor rescatar la Tradición desde el interior, puede proseguir dando instrucciones sobre Summorum Pontificum de modo que se conozca y aprecie la misa tridentina, debe impulsar la verdadera reforma litúrgica, hay más posibilidades y menos problemas al interior de Roma que en la lejana Suiza, sede de la fraternidad.
Que sea lo que Dios quiera para bien de la Santa Iglesia Católica, apostólica y romana.
HAGAN SUS APUESTAS¡

jueves 23 de octubre de 2008

ALGUNOS MESES DE AUSENCIA Y MIL COSAS POR COMENTAR

Hola a todos, me he ausentado unos meses pero hoy regreso de nuevo a este blog, que siendo pequeño, poco visitado y tal vez insulso ha sido una magnifica oportunidad para compartir con el mundo de la red el pensamiento joven de una Iglesia milenaria.
Hay tantos temas de actualidad que he dejado pasar: La visita a EUA, a Francia, a Australia, a Cagliari...El Sínodo de los Obispos, el Aniversario de Pió XII, y desde luego los nombramientos en la Curia Romana.
Sin embargo ahora deseo hablaros de otra cosa, de un tema no menos importante, pero menos escandaloso, menos eclesial pero mas humano, menos teológico pero mas reflexivo, se trata nada y nada mas y nada menos que del Santo Rosario, en este que es su mes.
Esta oración tan criticada por unos y exaltada por otros siempre ha sido objeto de discusión y de diviso entre los cristianos. Pero yo no veo la razón de esta polémica. En realidad el Rosario ha sostenido la fe de la Iglesia mas humilde en toda la historia, mediante El, el pueblo común y corriente ha encontrado la mejor forma de orar, porque si bien es cierto que la mayoría de veces es rezado a prisas, sin reflexión y con inútiles repeticiones, también es cierto que es la mejor, la única forma de orar que conoce la Iglesia pobre, que dicho sea de paso, es ella quien con su oración (vulgar, repetitiva, inútil, tal vez hasta hartante)sostiene al resto del cuerpo de Cristo.
Que son repeticiones, es cierto, pero a fin de cuentas muy pocos saben orar, y casi nadie sabe adorar en Espíritu y en Verdad, entonces el Rosario es un arma efectiva para lograr que el alma adore mediante los medios humanos.
Que es una oración mas dedicada a María que a Dios también es cierto, pero no olvidemos que es mediante la Madre que llegamos al Hijo, además para hacer oraciones cristocentricas como quieren los modernistas, seria de mas utilidad devolver el crucifijo al centro del altar, y dejar de lado los protagonismos de los sacerdotes en la Misa.
Que casi nadie refelexiona en lo que dice es cierto, en su mayoría la gente reza "como perico", pero cuantos sacerdotes no dicen las plabras de la consagración con la misma o quizá mayor vulgaridad que la gente que reza el Rosario...Solo piensen.
Ahora bien, es la forma segura para que el pueblo conozca la historia de la Salvación, es un buen compendio que nos sitúa en los momentos mas relevantes de nuestra fe, y nos hace claros los principales dogmas marianos.
Y hablando de los misteriosos luminosos, creo que sin añadirle ni quitarle nada especial a esta oración ayudan un poco a la gente a situarse dentro de hechos específicos de la vida madura de Jesús, el problema con ellos es mas bien de cuestión cultural, estamos acostumbrados a quince misterios, no a veinte, y por otro lado los antiguos rituales para rezar el Rosario, que son hermosisimos, no contienen estos misterios, y cuando se les incorporan no son capaces de responder al espíritu tan hermoso de los rituales.
Pero de cualquier modo el Santo Rosario es, como la "Misa" para el pueblo, es ahí donde el pueblo puede y debe utilizar su sacerdocio bautismal, no en la Misa, si los modernistas apelan porque se ejerza ese sacerdocio que se haga, si, pero en cosas como el Rosario, el Viacrucis, las devociones a los Santos o los Difuntos, no en misa, no en el presbiterio, no sobre el altar.
El Rosario es la salvación de la Iglesia, que los laicos oren mediante el para que crezca el numero de sacerdotes santos, para defender al Papa de sus enemigos, para que los obispos sean fieles a Pedro, para que los modernistas se conviertan.
Recemos el Rosario, sin teología pero con devoción, sin pensamiento analítico pero con amor a María, con palabreria pero también con sinceridad, con faltas de dicción pero con animo de honrar a Nuestra Madre Santísima...