Hola a todos, los saludo desesperadamente, nos llega información del bien informado Secretum Meum Mihi de una posible, o tal vez yo la llamaría inminente reconciliación entre la FSSPX y Roma, si así lo desean pueden ustedes mismos acceder al blog y leer detenidamente toda la información allí vertida, que por su extensión y la emoción que esto me provoca no me ha sido posible pegarla aquí. únicamente haré un resumen brevísimo de esto: Mons. Fellay se entrevistó el 4 de junio en Roma con el Card. Castrillón, de dicho encuentro derivaron estas condiciones:1) El compromiso de una respuesta proporcionada a la generosidad del Papa.
2) El compromiso de evitar cualquier tipo de intervención pública que no respete la persona del Santo Padre y que pudiera ser negativa para la caridad Eclesial.
3) El compromiso de evitar la pretensión de un magisterio superior al Santo Padre y de no poner a la Fraternidad en contraposición a la Iglesia.
4) El compromiso de demostrar la voluntad de actuar con honestidad en su plena caridad eclesial y en el respeto de la autoridad del Vicario de Cristo.
5) El compromiso de respetar la fecha —fijada para el final del mes de Junio— para responder positivamente. Esta será una condición requerida y necesaria como preparación inmediata a la adhesión para tener la plena comunión.
Como ven las condiciones son bastante más religiosas que políticas, como los modernistas pensarían. éstos deben estar ahora temblando de miedo, sólo falta la respuesta de la fraternidad, que se espera para dentro de 4 días, el 28 de junio.
Que alegría para la Iglesia si la FSSPX regresa a la plena comunión, aunque la última carta de Mons. Fellay resultó bastante fuerte y nos hizo parecer por un momento que todo estaba perdido, una vez más el Santo Padre ha mostrado su gran amor por la Iglesia y tiende la mano a la Tradición.
Ya hacía falta un papa así, Juan Pablo II promovió la unidad de los cristianos con todas las sectas posibles, Benedicto XVI promueve el ecumenismo con la propia Iglesia, no es posible pretender unir a todos los cristianos, y desconocer a la vez a una parte viva de la Iglesia de Cristo, como es el movimiento de Mons. Lefebvre.
Ojalá que don Marcel, desde el cielo, interceda para que esta reunificación pueda llevarse a cabo. Ojalá que los modernistas comprendan que la Iglesia no es, ni nació del Vaticano II, ojalá que la reconciliación no divida a la fraternidad, ojalá que entren a Roma los cuatro obispos como verdaderos pastores del pueblo de Dios, ojalá que la fraternidad sepa agradecer la caridad inmensa del Santo Padre, ojalá que María interceda por esta reconciliación, ojalá que todos comprendamos que SOLO LA TRADICIÓN PUEDE SALVAR A LA IGLESIA.
ELEVEMOS NUESTRAS SÚPLICAS PARA QUE ESTA RECONCILIACIÓN SEA YA UN HECHO.
Oremus pro Pontifice nostro Benedicti XVI. Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum ejus.

